viernes, julio 08, 2005

La nota anterior (que viene después de ésta en realidad) fue escrita el miércoles, como lo dice la fecha de arriba, aunque la puse hasta ahora porque la red del Claustro estaba caída, ¿como nuestras esperanzas?.
Pero, además, está incompleta. Y es que en ella decía que había seguido sus diarios por varios asuntos, y sólo comenté el primero, que tenía que ver con el asunto de la espera. Es decir, en sus diarios puedo ver lo que esperan, así como lo que hacen. Aunque, desde luego, lo que hacen se ve abajo, cuando está uno con ustedes y cuando uno está haciendo sin pensar en el por qué. Pero, de todas formas, lo que escriben muestra un hacer (¿cómo perciben sus acciones?) y una descripción de las acciones de los otros. Descricpión de sus actos y de la de los otros elaborada desde los fundamentos (los suyos) que les permiten describir (criticar para bien o para mal) la acción de los demás.
Ahí, en sus diarios, se nota lo que esperan de la institución, de mi, de ustedes mismos, de los niños, del curso de verano, de nuestras acciones. Ahí trazan la distancia entre ustedes y los demás, pues siempre se construye desde un nosotros confrontado a los otros (equipo curso de verano-niños; equipo curso de verano-instancias del Claustro; yo-niños; yo-los demás miebros del equipo, etc.)
No es lugar para analizar con detalle cómo construye cada quien su diario; cómo construyo yo mismo este blog, pero sí para indicar la posibilidad de que cada uno de nosotros lo piense y pueda, entonces, ver cómo nos estamos colocando y lo que estamos esperando; también para ver los límites que fijamos entre el adentro y el afuera, el nosotros y los otros.
Pero además -¿algo me impide llegar al segundo punto que sus diaros me ofrecen? (es pregunta para mí que pueden ayudar a contestar)- tiene que ver con que a través de ellos me permiten dejar de pensar, es decir, dejar de intentar reflexionar sobre lo que hacemos y lo que somos, lo que esperamos, queremos, intentamos. Más allá de eso, mucho más allá, algunos de sus textos provocan, producen, hacen. Es decir, en ellos y con ellos, construyen un vínculo que no existía entre ustedes, conmigo, con los demás. Hacen vínculos que ya no se tienen que pensar porque están y porque al hacerlos comenzamos a pensar desde ellos, es decir, dejamos de ser el que éramos y empezamos a ser otros. Todo vínculo debe generar eso si es que se da. La pregunta, entonces será, ¿qué tanto hemos transformado nuestros vínculos y nuestra manera de elaborarlos?